Vecinos de San Francisco instalaron rejas que bloquean el paso durante la noche. Mientras algunos celebran la «paz nocturna», otros denuncian la privatización del espacio público.

La inseguridad ha llevado a los habitantes de un barrio cordobés a tomar una medida drástica: la colocación de portones metálicos que cierran las calles al tránsito desde la noche hasta la madrugada. La iniciativa, surgida de la desesperación ante los constantes robos, ha transformado la fisonomía de la ciudad y encendido un intenso debate sobre los límites de la propiedad privada y el derecho a la libre circulación.

Para quienes defienden la medida, se trata de una herramienta de defensa necesaria ante la falta de respuesta policial. Sin embargo, un sector de la comunidad y especialistas en urbanismo advierten que estos cierres no solo son ilegales en términos de ordenamiento municipal, sino que fragmentan la ciudad y dificultan el acceso de servicios de emergencia, como ambulancias o bomberos, en caso de una urgencia real.

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