La ingeniera aeroespacial Noel de Castro cuestionó el manejo de recursos del proyecto Tronador y comparó su desarrollo con los inicios de SpaceX. Según sostuvo, mientras la empresa estadounidense desarrolló su primer cohete por unos US$90 millones, en Argentina se destinaron cerca de US$600 millones sin conseguir un lanzador orbital operativo.

El proyecto atravesó los gobiernos de Néstor Kirchner, Cristina Kirchner y Alberto Fernández y fue recibiendo nuevas partidas, contratos y relanzamientos a medida que los plazos se postergaban. Pese a las sucesivas inyecciones de fondos y a que el presupuesto fue ampliándose en distintas etapas, el objetivo central de darle al país acceso propio al espacio nunca llegó a concretarse.

El proyecto Tronador volvió a quedar bajo la lupa después de que la ingeniera aeroespacial Noel de Castro cuestionara públicamente la cantidad de recursos destinados durante años al desarrollo de un lanzador nacional que, hasta hoy, todavía no consiguió poner un satélite argentino en órbita desde territorio nacional.

Durante una entrevista, De Castro comparó el programa argentino con los primeros años de SpaceX. Según afirmó, el primer cohete desarrollado por la empresa estadounidense demandó alrededor de US$90 millones, mientras que el proyecto Tronador habría acumulado cerca de US$600 millones sin alcanzar el mismo objetivo.

El dato de los US$600 millones corresponde a la estimación mencionada por De Castro. La documentación oficial consultada no publica un acumulado único que permita confirmar exactamente esa cifra para Tronador. Lo que sí muestra es una sucesión de presupuestos, contratos y relanzamientos durante distintos gobiernos, además de una inversión estatal proyectada de US$450 millones hasta 2030 para el Programa de Acceso al Espacio. (Argentina)

Un proyecto que pasó por distintos gobiernos kirchneristas

Los primeros desarrollos de la familia Tronador comenzaron durante la presidencia de Néstor Kirchner y continuaron durante los dos mandatos de Cristina Fernández de Kirchner. Años después, el programa volvió a ser relanzado durante la gestión de Alberto Fernández.

El objetivo siempre fue ambicioso: que Argentina consiguiera capacidad propia para colocar satélites en órbita baja utilizando un vehículo lanzador desarrollado íntegramente en el país. Ese objetivo todavía no fue alcanzado.

La propia CONAE explica actualmente que el Tronador II continúa desarrollándose mediante vehículos experimentales TII-70 y TII-150, necesarios para validar motores, aviónica, navegación y estructuras antes de llegar al lanzador definitivo. (Argentina)

Es decir, casi dos décadas después de las primeras experiencias, el programa todavía se encuentra transitando etapas de desarrollo tecnológico previas al lanzador orbital operativo.

Relanzamientos y nuevas partidas de fondos

Uno de los aspectos que alimenta los cuestionamientos es que Tronador no recibió una única partida inicial. A lo largo de los años hubo distintas etapas de financiamiento y nuevas decisiones presupuestarias para intentar llevar el proyecto adelante.

En noviembre de 2021, durante la presidencia de Alberto Fernández, el Ministerio de Ciencia anunció formalmente el “relanzamiento” del Programa de Acceso al Espacio y proyectó otros $4.500 millones para 2022 destinados al desarrollo de Tronador II, Tronador III, vehículos experimentales, infraestructura y bases de lanzamiento. (Argentina)

La inversión siguió aumentando.

La memoria oficial del Ministerio de Ciencia registra $4.500 millones en 2021, $11.770 millones durante 2022 y $9.730 millones en 2023 vinculados al desarrollo del programa y del primer prototipo. (Argentina)

En 2022, además, el Gobierno de Alberto Fernández anunció específicamente un contrato entre CONAE y VENG por $9.730 millones para desarrollar el prototipo TII-70 y la infraestructura auxiliar necesaria. (Argentina)

Así, cada nueva etapa fue acompañada por nuevos recursos públicos y nuevos horizontes para completar el desarrollo.

De los anuncios a un horizonte que se corrió hasta 2030

La documentación oficial de 2023 estableció para el Programa de Acceso al Espacio una inversión total estimada de US$450 millones por parte del Estado Nacional hasta 2030.

Ese mismo programa contempla nuevos ensayos con los prototipos TII-70 y TII-150 antes de avanzar al TII-250, el vehículo con el que finalmente se buscaría alcanzar capacidad orbital. (Argentina)

La cronología muestra así cómo el proyecto fue cambiando sus plazos y atravesando sucesivos relanzamientos sin llegar todavía al objetivo que justificó buena parte de su desarrollo.

No significa que todo lo invertido haya “desaparecido”: durante esos años se desarrollaron componentes, motores, estructuras, infraestructura y conocimientos tecnológicos. Pero el resultado central que se prometía —un lanzador argentino operacional capaz de poner satélites en órbita— todavía no existe.

El contraste con SpaceX

El contraste utilizado por De Castro apunta justamente a la eficiencia en el uso de los recursos.

El desarrollo completo del Falcon 1, primer vehículo orbital de SpaceX, está estimado en alrededor de US$90 a US$100 millones. El cohete alcanzó finalmente la órbita en 2008, después de varios intentos fallidos. (Wikipedia)

Desde entonces, SpaceX pasó de aquel primer lanzador experimental a convertirse en una de las compañías espaciales más importantes del mundo.

En Argentina, en cambio, Tronador continuó atravesando etapas experimentales, cambios de diseño y nuevas asignaciones presupuestarias.

Es esa diferencia la que De Castro utilizó para cuestionar la política espacial argentina: mientras una iniciativa privada consiguió convertir una inversión inicial mucho menor en capacidad orbital concreta, el programa estatal argentino siguió requiriendo nuevas partidas sin alcanzar todavía ese resultado.

El proyecto sigue existiendo, pero todavía no llegó a órbita

Tronador no está formalmente abandonado. La documentación presupuestaria actual continúa contemplando trabajos sobre los vehículos de la familia Tronador, incluyendo desarrollo mecánico, motores, aviónica, sistemas de navegación y segmento terrestre. (Argentina)

Por eso, técnicamente no corresponde afirmar que el proyecto “no produjo absolutamente nada”. Sí corresponde señalar que no cumplió todavía con su principal objetivo operativo, pese al largo período transcurrido y a las sucesivas inversiones realizadas.

Ese punto es el que vuelve políticamente incómoda su historia: el proyecto comenzó bajo el kirchnerismo, fue financiado y reformulado en distintas oportunidades, volvió a recibir una fuerte inyección de recursos durante Alberto Fernández y, años después, Argentina continúa sin disponer del lanzador orbital que debía darle autonomía para acceder al espacio.

Una historia de más presupuesto y plazos cada vez más largos

La comparación planteada por Noel de Castro vuelve a abrir una discusión que excede a la industria espacial: qué obtuvo el Estado a cambio de los recursos destinados durante tantos años.

El kirchnerismo presentó en distintas etapas al Tronador como una pieza estratégica para alcanzar soberanía tecnológica. Sin embargo, entre anuncios, prototipos, contratos y relanzamientos, la concreción del objetivo fue desplazándose hacia adelante.

Las cifras oficiales demuestran que las nuevas inyecciones de dinero existieron. También muestran que, en 2021, el propio Gobierno tuvo que anunciar un nuevo “relanzamiento” de un programa iniciado muchos años antes. (Argentina)

El resultado es una postal difícil de evitar: un proyecto que atravesó tres presidencias kirchneristas, recibió sucesivas partidas multimillonarias y todavía no consiguió colocar un satélite en órbita mediante un lanzador argentino operativo.

Fuentes

  • Gobierno nacional / CONAE — inversión estimada de US$450 millones hasta 2030 y estado del Tronador II. (Argentina)
  • Ministerio de Ciencia — relanzamiento del Programa de Acceso al Espacio y nueva inversión desde 2021. (Argentina)
  • Memoria del Ministerio de Ciencia — partidas de $4.500 millones, $11.770 millones y $9.730 millones. (Argentina)
  • Gobierno nacional — contrato de $9.730 millones para el TII-70. (Argentina)
  • Referencias históricas del Falcon 1 — costo de desarrollo aproximado de US$90 a US$100 millones. (Wikipedia)

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