Especialistas del sector ganadero argentino coincidieron en una jornada del Ipcva sobre la necesidad de transformar la producción local. El diagnóstico es unánime: los mercados internacionales demandan animales más grandes y de mejor calibre, una realidad que moldea el futuro de la actividad.

Para permanecer competitiva en el contexto global, la ganadería argentina debe aumentar el peso promedio de sus producciones. No se trata de un cambio opcional, sino de una exigencia estructural del comercio internacional que la ganadería local ya no puede ignorar.

Los actores del sector entienden que la integración con el mercado mundial es condición sine qua non para la viabilidad económica de la ganadería. Esa integración solo es posible si se produce lo que los compradores internacionales buscan: animales de mayor tamaño y peso.

Este reposicionamiento estratégico trae consigo desafíos concretos. Los productores deben revisar sus sistemas de cría, evaluar sus opciones genéticas, optimizar la alimentación de sus rodeos y ajustar los tiempos de engorde. Cada decisión debe apuntar hacia el objetivo común de incrementar los kilos por animal.

La transformación está en marcha, aunque aún hay mucho camino por recorrer. Muchos productores han comenzado a implementar cambios, pero la magnitud de la tarea requiere esfuerzo sostenido y decisiones inversoras que no siempre resultan simples.

La ganadería argentina tiene una larga tradición de adaptación a los cambios del mercado. Esta oportunidad no es la excepción: el sector debe reinventarse nuevamente para seguir siendo un jugador relevante en la economía global.

Imagen: Agustín Anichini / Unsplash – Con informacion de Clarín Rural

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