En la segunda sesión de negociaciones, el Banco Central de la República Argentina redujo el volumen de sus compras de dólares, adquiriendo 50 millones de unidades en el mercado. Con este movimiento, las compras acumuladas durante junio llegaron a 873 millones de dólares.
El resultado en materia de reservas fue negativo. Las reservas brutas retrocedieron a 47.419 millones de dólares, configurando la semana de mayor caída desde abril. El deterioro fue pronunciado, aun cuando el oro, componente importante de las reservas, registró ganancias en los mercados globales.
La desaceleración de las compras del Central refleja probablemente una estrategia de preservación de recursos en un contexto de presiones sobre la liquidez internacional. Las compras moderadas son un indicador de la cautela con la que la autoridad monetaria se mueve en el mercado de cambios.
Un aspecto positivo emergió del comportamiento cambiario: el dólar mayorista anotó su primera caída semanal desde mayo, el primer retroceso semanal luego de semanas de presión alcista. Este movimiento sugiere una menor demanda de divisas en la rueda, al menos temporariamente.
Sin embargo, este respiro cambiario no alcanzó para compensar las salidas de reservas que caracterizan el período. El flujo de divisas continúa siendo negativo para el balance externo del país, limitando las opciones de la política monetaria.
La situación de reservas sigue siendo la variable crítica que condiciona la sostenibilidad del esquema macroeconómico vigente.
Imagen: AlphaTradeZone / Pexels – Con informacion de Ámbito





Deja un comentario