Una nueva tensión emerge dentro de la estructura peronista de Buenos Aires. Los intendentes aliados al gobernador Kicillof reclaman a La Cámpora la reforma legal que permita reelecciones municipales indefinidas, condicionando su apoyo a cambios normativos.
El planteo tiene fundamentos cuantitativos precisos. Según los jefes comunales, modificar la ley de reelecciones sumaría entre siete y diez puntos porcentuales a la votación provincial. Una mejora sustancial cuando se disputa el control del territorio.
El trasfondo es problemático. Próximamente, ochenta y dos intendentes completarán sus mandatos sin poder repostularse. De ese total, cincuenta y tres son peronistas. Estos municipios, ganados y sostenidos por años de gestión, corren riesgo de pasar a otras manos.
La negociación se complica porque no aborda solo reelecciones locales. También toca la carrera por la candidatura a gobernador. Intendentes e sectores kirchneristas disputan territorialmente quién liderará la propuesta provincial en los próximos comicios.
Modificar la Constitución Provincial resultaría necesario. Ese proceso legislativo es prolongado y requiere consensos inter-partidarios. Los intendentes insisten que no hay tiempo que perder: la próxima campaña electoral se acerca, y sin intendentes consolidados, enfrentarán desventaja competitiva.
Entre líneas, existe una amenaza. Los jefes comunales advierten que rechazos a su demanda podrían generar disconformidad y fracturas en la coalición gobernante. Su poder de movilización territorial les otorga capacidad de negociación real.
El conflicto sintetiza cómo funciona la política bonaerense: más allá de identidades políticas compartidas, lo que determina decisiones son los cálculos de poder territorial. Sin acuerdos que preserven estructuras municipales, la gobernanza provincial sufre.
Imagen: Vinicius Garcia / Pexels – Con informacion de Clarín






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