Hace pocas semanas, productores de Saladillo y la región se congregaron en la Sociedad Rural para expresar su insatisfacción ante el sistema de tasas municipales vigente. El encuentro reunió a referentes de varias localidades que coinciden en que pagan montos significativos sin recibir servicios proporcionales.

La preocupación central gira en torno a la desconexión entre lo que aportan en concepto de tasas y lo que reciben como contraprestación. Los caminos rurales emergieron como símbolo de esa brecha: infraestructura que requiere mantenimiento pero que no parece beneficiarse de los fondos municipales recaudados.

Durante la reunión, los productores demandaron respuestas de los funcionarios sobre dónde van a parar esos recursos. La queja de fondo es que las tasas municipales resultan cada vez más onerosas mientras los servicios básicos que el productor necesita para su actividad permanecen estancados o en deterioro.

Este tipo de conflictividad entre productores y administraciones municipales es recurrente en zonas rurales. El sector agropecuario entiende que debe aportar, pero exige que esos aportes se traduzcan en beneficios concretos: mejora de caminos, mantenimiento de infraestructura, servicios que faciliten la producción.

El encuentro en Saladillo pone de relieve una cuestión de transparencia y legitimidad: sin rendición de cuentas clara sobre el uso de los fondos, la confianza entre productores y municipio se erosiona, generando malestar y cuestionamientos sobre la gestión pública local.

Imagen: Franco Garcia / Pexels – Con informacion de Bichos del Campo

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