Un vocero del equipo de búsqueda brindó detalles sobre las tareas que se realizan en el mar, solicitando prudencia ante la complejidad de las condiciones climáticas y geográficas.
El operativo para localizar a la deportista que se perdió durante una inmersión en las aguas del Golfo Nuevo sigue movilizando recursos masivos por aire, tierra y mar. En una conferencia de prensa reciente, hablo uno de los responsables de la busqueda de la buzo en Puerto Madryn, brindando un panorama realista sobre los desafíos que enfrentan los rescatistas de la Prefectura Naval y buzos civiles voluntarios. El funcionario fue muy directo al manifestar que «no hay que generar expectativas» desmedidas, dado el tiempo transcurrido desde la desaparición y las fuertes corrientes que caracterizan a esa zona de la costa chubutense. Los rastrillajes se han extendido hacia sectores de cuevas submarinas y zonas de difícil acceso, utilizando tecnología de sonares y drones submarinos de última generación. La familia de la mujer permanece en la zona recibiendo contención psicológica mientras aguardan cualquier novedad que pueda surgir del monitoreo permanente. Las condiciones de visibilidad bajo el agua han sido variables, lo que dificulta la tarea de los buzos tácticos que arriesgan su integridad en cada descenso. Se ha solicitado a los navegantes particulares que eviten circular por el área de operaciones para no interferir con las tareas de búsqueda. Las autoridades remarcaron que el operativo no se detendrá hasta agotar todas las posibilidades técnicas, aunque el clima previsto para los próximos días podría complicar las labores de superficie. La comunidad de buceo de todo el país se mantiene en vilo, enviando mensajes de apoyo y esperando un milagro que devuelva la tranquilidad a sus seres queridos.






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