El proyecto plantea desgravar tanto la transferencia de inmuebles como la renta de viviendas. Según los fundamentos de la norma, la quita del impuesto tiene como finalidad ampliar la oferta de propiedades disponibles para alquilar o vender.
El Gobierno nacional envió al Congreso de la Nación un proyecto de ley que introduce modificaciones sustanciales en el régimen tributario del sector inmobiliario. La iniciativa, que se integra dentro del paquete legislativo denominado «Ley de Modernización Laboral», propone eximir del pago del Impuesto a las Ganancias tanto a las operaciones de compraventa de inmuebles como a los ingresos provenientes del alquiler de viviendas.
El articulado de la norma establece que los propietarios dejarían de tributar este gravamen sobre las rentas generadas por los contratos de locación con destino habitacional. De igual manera, el beneficio fiscal se extendería a las escrituras traslativas de dominio, eliminando la carga impositiva que actualmente recae sobre la venta de propiedades. Con esta medida, se busca modificar la estructura de costos y retornos para los dueños de los inmuebles.
Según los fundamentos presentados por el Ejecutivo, el objetivo central de esta desgravación es dinamizar el mercado de bienes raíces. La propuesta apunta a mejorar la rentabilidad neta de los propietarios para incentivar la inversión en el sector y, como consecuencia directa, ampliar la oferta de unidades disponibles en el mercado de alquileres, uno de los puntos críticos de la plaza inmobiliaria actual.
Esta reforma fiscal se inscribe en un marco más amplio de cambios estructurales impulsados por la administración de Javier Milei. Si bien el eje principal del proyecto remitido al Parlamento es la actualización de las normativas del trabajo, el capítulo impositivo busca complementar la iniciativa reduciendo la presión tributaria sobre actividades específicas para fomentar la reactivación económica a través del sector privado.






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