El mercado de electrodomésticos y tecnología cierra el 2025 con una tendencia deflacionaria que marca un punto de inflexión para el consumo: los precios de venta al público registraron bajas nominales de hasta el 25%. Este fenómeno es impulsado por una combinación de factores que incluye una mayor apertura de importaciones, la reducción de la carga impositiva y una competencia cada vez más agresiva entre marcas establecidas y nuevos jugadores internacionales que buscan ganar cuota de mercado.
La percepción de que los productos están más accesibles tiene un sustento estadístico contundente al compararse con la evolución general de la economía. Mientras que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) acumuló una suba del 259,3% en el último año, los electrodomésticos en la Ciudad de Buenos Aires aumentaron solo un 78,4% desde noviembre de 2023. Esta disparidad genera un abaratamiento relativo del 50% en términos reales, permitiendo que el salario rinda más a la hora de adquirir bienes durables.
El impacto en las góndolas ya es tangible con casos testigo como los Smart TV de 32 pulgadas, un producto de entrada masivo cuyo precio descendió de $299.000 a $219.999. Esta corrección de valores responde a un fuerte incremento de la oferta externa: las estadísticas del sector señalan que la importación de lavarropas creció un explosivo 924,2% y la de heladeras un 387,1%, saturando el mercado de opciones y obligando a ajustar los márgenes de ganancia para sostener la competitividad.
En el rubro de telefonía móvil, la dinámica es similar gracias a la diversificación de la oferta. El desembarco oficial de marcas chinas como Tecno, Infinix, Oppo y Realme, sumado al regreso de gigantes como Huawei, ha ampliado el abanico de opciones para los usuarios, combatiendo al mismo tiempo al «mercado gris» y al contrabando. De cara al 2026, las proyecciones del sector anticipan que esta tendencia a la baja continuará, consolidando un escenario de mayor accesibilidad tecnológica para los consumidores.






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